martes, 29 de septiembre de 2015

Mi querido ángel

...Si Dios me lo permite, despues de la muerte te amare aún más



Era Octubre. 17 de Octubre Agustín lo recordaba muy bien era su fecha favorita, hace un año con exactitud la había conocido, exactamente en el mismo café en el que estaba sentado. Le gustaba la forma en que los labios de Lea se enmarcaban en su labial rojo carmín barato, el vaivén de sus caderas y le encantaba como el viento se maravillaba con su cabello.

Agustín la estuvo buscando por años tal vez décadas, sabia que era ella cuando la segunda vez que la encontró, estaba sentada bajo la luz natural que entraba delicadamente por la ventana del balcón del café mientras leía muy intrigada el periódico.
-Tercer balcón del costado izquierdo lejos de las escaleras de caracol, vestido de blanco y llevaba consigo una gabardina beige- Se dijo Agustín mientras le daba el segundo sorbo a su tercera taza de café.

Desde entonces asistía todos los martes y domingos al mismo café, tomaba la misma mesa. La segunda inmediata a las escaleras; le daba campo de visión total sobre todo el salón, pero sobre todo le daba dirección precisa a la mesa de Lea. -¿Por qué siempre vestía de blanco?- se preguntaba constantemente Agustín. -Vestidos blancos-
-Hubo un día, durante el verano; que llego empapada vestía de blanco como de costumbre, era muy delgada la tela y llevaba una especie de blusa protectora debajo era roja. Pero eso no era lo importante-. Le comento a Ithan su amigo sentado a un lado
-Y entonces que era lo importante- contesto casi arrastrando las palabras, de lo cansado y aburrido que se sentía
-No llevaba bragas- contesto Agustín casi en un susurro
Ithan levanto la mirada, los ojos le cambiaron, se le dibujo una sonrisa de inmediato y en el mismo tiempo oculto su sonrisa pervertida
Agustín continuo -Son hermosas sabes, sus piernas se veían detrás de esa tela blanca, sus glúteos eran perfectos, perdón ¡SON PERFECTOS!, su piel es dorada, es hermosa, su rostro es casi como un ángel, sus labio son de muerte, un beso suyo podría matarte o devolverte la vida, sus ojos pueden ser el portal a la misma Alejandria, están llenos de misterio-. A Agustín se le podía  ver en toda su expresión corporal el deseo por Lea, el frenesí y las ansias.- Sus manos, ¡Dios, Ithan, sus manos! esas son creaciones celestiales, te he comentado ya que es artista, ¡pinta! y es mágica cada obra que hace.
-¡Qué hay de su busto?- Preguntó Ithan aún con tono de perversión
-Creo que son los mas hermosos que he visto, son firmes, grandes como mi mano, carnosos, sensibles,  llenos de vida, podría morir en ellos, son jugosos y sustanciosos, son hermosos- Contesto maravillado y al borde del éxtasis Agustín
-Vela ahí viene.-
Ithan volteo disimuladamente hacia las escaleras por donde se veía subir la silueta de Lea, en efecto era como Agustín le había dicho, pero omitido el rojizo de su cabellera, sus ojos verdes, tal vez azules, no lo sabia bien porque la luz tenue del lugar y su mala vista le impedían identificar; su andar era sublime,no había mujer en esta Tierra que pudiera igualar la simpatía con la que conquistaba el camino, parecía que la tierra estuviese agradecida de que ella pasara por sobre ella.

Lea camino hasta el tercer balcón se sentó frente a la ventana y la luz tenue del lugar. La mesera se acerco, tomo su orden y minutos después regreso con lo que parecía ser chocolate caliente. Lea esta vez solo se sentó a tomar su taza de chocolate y a observar a la gente del parque de en frente refugiarse del viento, escuchaba con atención la música de fondo. Atumn leaves de miles davis 

-Llego el día Ithan, hoy sabrá cuanto amo su presencia en mi vida-
Ithan sabía muy bien que Agustín llevaba un año entero enamorado de esa mujer casi perfecta y que jamás se había podido acercar a ella porque su timidez y su quemadura en el rostro y todo el lado izquierdo de su cuerpo, y aunque su amigo sabia disimularlo bien, era casi imposible no darse cuenta. Pero hoy era el día. Esa noche Lea Farris conocería a Agustín a secas, (Sin apellidos de madre y padre porque los odiaba a tal grado de no  querer ningún tipo de contacto con ellos)
Cerca de las doce Lea abandono el café, se dio cuenta que era la ultima en salir del lugar, así que muy apenada y con un toque de culpa dejo el 20% de propina. Se despido mientras tomaba su gabardina se puso una bufanda tejida por su madre y bajo las escaleras que daban directo a la avenida principal. Miró a su alrededor y observó que la calle estaba tranquila y por alguna extraña razón el frío había disminuido, se acerco a su coche y lo puso en marcha hasta llegar a ese edifico de aspecto viejo al sur de la ciudad. Se estacionó en el cajón de costumbre (cajón 6k). Bajo su enorme mochila llena de materiales de pintura, tomo el ascensor y subió hasta el piso 12. Llego a su piso, abrió su enorme puerta corrediza de metal color roja, dejó en su sofá sus herramientas, se metió al vestidor a cambiarse a su pijama de satín color morado, apago las luces y fue directo a su cama, se cobijó bajo los edredones grises y sin hacer mas quedo profundamente dormida. Alrededor de las 3am, Lea Farris sintió un ardor entre sus tobillos y la parte posterior de la rodilla. se despertó asustada, observo sus piernas y parecía tener ampollas. Agustín había entrado y quemado esa área de Lea con gel y un mechero. Ella levantó la mirada y si poder gritar por ayuda o preguntado si quiera por su agresor. Agustín en u movimiento rápido se lanzo sobre su amada y con una soga la ahorco dejandole quemaduras y quitandole la vida de segundo en segundo. Él podía sentir como Lea luchaba por su vida, movía los brazos y con dificultad las piernas. Era una tortura, podía sentir el ardor de su piel y su vida irse sin piedad, Agustín podía ver la desesperación en los ojos de su ángel y entonces le grito
-¡Soy Agustín amor mío, quédate!, ¿Lo estoy haciendo bien Ithan?!
Ithan le respondió desde la penumbra mientras fumaba un cigarrillo. -Sigue así hijo,sigue así-
Lea murió casi inmediatamente.
Agustín Gano el premio de la Galería Michigan por la mejor obra de arte del año. pinto a su amada Lea bajo manta sobre caballete en combinación  de oleo y sangre de su amada.
La amo hasta su ultimo respiro y la llevara en el alma. Hasta que encuentre a su siguiente ángel

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