Ella leía una especie de folleto, cuando llegue alzo su rostro, me impresione tanto que no pude ocultarlo.
-"Lo se, me veo terrible", me dijo.
-No creo, que sea la primera vez que te veo así
- Ha pasado tanto tiempo Chery- Nuevamente usaba su acento a-francesado, que tomo después de estudiar un semestre en Lyon
-Si, solo que la ultima vez pensé que seria la "ultima vez"
La mesera llego y tomo nuestra orden, ambas pedimos té negro y de azafrán
-¿Qué sucedió esta vez que te rompió la nariz?, acaso la cerveza de la nevera se acabo y no tenias mas dinero para comprar.
-Sabes que el dinero jamas fue el problema
-Claro, el problema fue que, nunca pudiste decir no.
-Me ayudaras o te sentaras a criticarme toda la tarde
-Te volveré ayudar, pero no pretendas que te salve la vida, eso no lo lograre jamas
-No te pido que me salves la vida, solo que me alejes de el
-Acaso no es lo mismo, anda dejate, de tonterías y deja el té, la cita es unos minutos
-¿Javier sigue siendo tu doctor?
-Si, pero el no soporta mas cocer tu rostro y dejarte cicatrices que no te mereces, al menos es lo que dice el
-Entonces, quien nos atenderá
No respondí y solo me dirigí a la caja, pague los tes, mire a Melissa a través del espejo, tenia los labios rotos, la ceja izquierda empezaba a derramar sangre nuevamente y en la nariz se ponía un topon de papel nuevo, las piernas, delgadas y largas le temblaban, se lavaba el rostro cuando la cajera, me señalo a la salida. Ahí estaba el responsable de la imagen de Melissa. Era un tipo un poco mas alto que yo, fornido y de un rostro suave, (no se podía creer que esa persona hiciera tanto daño). Por primera vez sentí miedo tenerlo tan cerca, sin embargo no me paralicé, fui hasta Melissa le cogí del brazo y la lleve a la puerta de servicio donde la mesera ya nos esperaba, Esperamos a que el entrara para poder salir, no se que sucedió en el lapso que el estuvo adentro, pero se que organizo el mejor desastre de la década. MElissa y yo tomamos el primer taxi, no nos importo el dinero, pero le pedimos que nos llevara a la clínica.
-Abril, ella es Melissa, la chica de la que te hable
-Claro, quitate la ropa; ponte la bata y recuestate sobre la cama
Melissa hizo caso, al final solo le quedaba yo para confiar, la doctora, empezó a limpiar la herida de la ceja y de inmediato empezó a cocer, la reviso, palpo su cuerpo y le pidió volviese a cambiarse. Nos pidió nos sentáramos enfrende de ella
-Es una suerte que sigas viva, ¿Cuantas veces te ha roto las costillas?
-Dos.- Respondió tímidamente
-Lo siento Mel, pero no puedes volver con el, si quieres tener a un bebe sano
-¿Esta embarazada?.- Pregunte muy desconcertada. -Tienes 19 años amiga, como pudiste hacerte todo esto
-Tenia 17 años, y el me lleno de ilusiones, me trato como una princesa, teníamos muy buen sexo y mi madre lo amo, desde que le dijo que era banquero. Se que si esa primera vez que cortamos te hubiera hecho caso, en dejarlo y hubiera ido en contra de mi madre, no estaríamos aquí.
Salimos de la habitación y en el estacionamiento ya nos esperaba mi hermano, recargado sobre un auto viejo y oloroso. Llevamos a Melissa a una casa en las montañas estaría lejos de todos, al menos hasta que pudiéramos dejar el país. Ese imbécil tenia contactos por todo el territorio, no había dentro de México un lugar donde esconderse, al menos si regresáramos a España podría empezar de nuevo; pasaron los días, 6 para ser exactos, mi hermano y yo volvimos a la cabaña y ahí nos encontramos estacionado el carro de el carbón hijo de puta, la puerta estaba abierta, corrimos ha ver lo que sucedía, y justo en el cruce del umbral de la puerta, escuchamos ese grito agudo, que aun me despierta por las noches. El la pateaba fuertemente entre las costillas y la pelvis, su cara estaba enrojecida y llena de odio, solo pude tomar el trinchete de la chimenea y golpearlo fuerte en la cabeza, el cayó de inmediato desmayado y sangrando, pero ya era demasiado tarde.
Cuando los policías llegaron se dieron cuenta de inmediato de la violencia contenida en ese cuadro de la sala, todo era frío y lleno de rencor y furia. Melissa había muerto y el patán en la camilla de la ambulancia, sin ninguna marcar notable. Lo encerraron por 3 años pero luego salió libre y mucho mas salvaje y con toda la disposición de conseguir a otra Melissa.
La historia que acabas de leer, no es en completo cierta; no es verdad que llevamos a Melissa a la cabaña, ni que teníamos planeado volver a España. Lo que si es verdad es ¿Qué...?, bien si te identificas con la historia o conoces a alguien que viva algo similar solo tienes que cambiar el nombre de Melissa por el tuyo, o el de ella o el, se consciente y no permitas que nadie te quite la vida, no importa si es tu novio, tu amante o tu esposo, tu amigo o pareja, solo tu decides.
Recuerda
Cuando no sepas adonde ir...
https://www.youtube.com/watch?v=d-XHPHRlWZk&list=FLghM2oQ4Nf6dwuZ9r7QjQow&index=89
...acude a lo que conozcas
Nadie tiene derecho a dañarte y menos a quitarte la vida. Busca ayuda, y ayudate