sábado, 25 de junio de 2016

La Odisea

"Espero  que el día que lleguemos a las estrellas, solo contemos nuestra historia."


-¿Y si decido amarte solo por los próximos dos segundos?
-Pues serán suficientes para vivir el resto de mis días feliz

Y ella pues se dispuso a amarlo por los próximos dos segundos
Dos segundos donde los girasoles florecieron briosos, radiantes y felices; donde las jacarandas tapizaban las calles que rodeaban aquella habitación escondida, y donde sobre su piel se encarnaban los sueños y las esperanzas.
Dos segundos eternos donde por primera vez los ángeles del Señor sintieron envidia de no poder ser amados como lo era él.

Ahí estaban, suspendidos en esos dos segundos , tomados de la mano, uniendo sus vidas, vagando sobre sus grietas de la piel, jugando con sus cabellos y orando; cada uno por su parte, pero al final orando para el bien del otro.
Suspendidos los dos segundos eternos donde vieron nacer las frutas, donde había lluvias durante el verano y se iban al iniciar el otoño. Ahí estaba el sutil aroma dulce de su piel, sus manos ásperas acariciando los rincones y las curvas de su cuerpo.

No había miedos, ni dudas, ni tragedias incluidas en esos dos segundos, ahí existía el amor, las risas inocentes, los abrazos que llenaban e iluminaban sus seres.

La amaba, lo sabia. Sabia que no había vida más bella sino era tomado de su mano, de su sabor, de sus silencios, de su dormitar y de sus llantos.

Se dispuso pues ha amarlo, porque sabia que el sol calentaba más fuerte cada vez que estaba cerca de su pecho, se dispuso ha amarlo con las peonías posando sobre los jarrones que habitaban esas cuatro paredes blancas.

Fue pues cuando él poso su rodilla izquierda haya, donde las aguas se fundían con la ciudad de los sueños, donde todo es posible y empezó a recitar.

"-Ven, enfunda tu espada y vamos juntos al lecho; sube a mi pecho y mezclemonos en el mágico arte del amor, crearemos una profunda confianza entre nosotros. No por el mundo, no hasta que aceptes un jurar Diosa un juramento deslumbrante con el que no puedas elaborar una nueva intriga que me haga daño.
De inmediato ella comenzó a hacer el juramento que él necesitaba oír.
-Nunca, nunca podrá ella hacerme daño.
Y cuando por fin termino, llegue al hermoso lecho de Circe, cuando el joven amanecer con sus rosados dedos mostró otra vez más el amanecer. Se hicieron juntos y salieron a través de las puertas y las columnas, alertaron a todos a salir de prisa y así salieron sin nada a cuestas y los príncipes llegaron a las tierras fecundas, pasaron junto a las aguas y entonces...
-Vi que en mi mano estaba mi comienzo
Y ella extendió su mano en señal de aprobación y finalizó aquel contrato diciendo.
-A ti podría decirte que cualquier sitio es mi hogar, si eres tú quien abre la puerta."

Así pues se dispuso ha amarlo por los próximos dos segundos

viernes, 3 de junio de 2016

Sin ti... ¿a dónde iré yo?



"El pájaro que vuela es el que vuelve a casa" Sastre Sanz 




Estoy ahí sentado perdido entre tus brazos, perdido entre tus pechos, estoy soñando, soñándote; y aún así sé que el momento es el más lúcido entre tu cuerpo y el mio; sin duda alguna sé que abrazarte siempre será una gran elección, tus caricias, tus besos, mi sonrisa comenzando a aparecer, después de cualquier gesto tuyo, de tu voz, tu rostro, tu cuerpo. Tu cuerpo que es tan tuyo como mío.

Desaparecer en un segundo solo es posible si estoy sujeto a tus brazos, tengo ya desesperada la paciencia de tanto aguardar por tus labios llenos de deseo; un deseo que no es por mí, sino por ti, por tus ganas de vivir y los sueños construyéndose. Te tengo abrazada a mi cuerpo a mi ser, a mí corazón latiendo al ritmo del tuyo, tengo a tus caderas atadas a mi piel, a tus dedos acariciando mis secretos. Te tengo atada a cada pensamiento que lleve la connotación de pasión, te tengo llena de amor.
Te tengo sentada sobre la firmeza de tus glúteos, las piernas ligeramente separadas, el aroma dulce de tu piel, y esos ojos que me marcan la tentación.
Si debo tocarte lo haré con tintes de tristeza por el miedo constante de sentir que será la última vez que te sienta. Por tu parte o por la mía; por tus miedos o los míos, por tus secretos, por los míos o los nuestros.
Temo perderte en un silencio infernal e infinito, temo perder ese espíritu libre, ese deseo y esos suspiros convertidos en vientos de primavera, cálidos, agradables y felices.
Debo estar soñándote, debo estar tocándote, debo estar creándote, deberías dolerme, deberías curarme cada grieta, cada poro abierto por el calor y por el frío que provoca tu distancia hacia mi ser. Debo estar soñándote lejos, pero siempre mía, siempre nuestra.
Te tengo para mí, pero ¿para cuánto tiempo más?, te tengo en mis secretos, en mis cambios, en mis fugas de pensamiento, en mis noches solitarias, te tengo presente sin querer, y te tengo presente queriendo.
Te tengo besándome las cicatrices, te tengo besándome poco a poco, lentamente, te tengo, pero ¿por cuánto tiempo más? ¿Cuánto tiempo estaré privilegiado de tus encantos, de tus manías, de tus esfuerzos?, ¿cuánto tiempo me llevará olvidarte?, ¿cuánto tiempo estaré atado a tu fuerza, a tus gustos, y a las fresas de media noche? Te tengo ¿para cuánto más?
Y si me fugo de tu lado, y si me sueltas la mano y nunca más vuelves. Debo aprender a caminar sin ti, sin mi sin tu presencia, debo estar estar tocándote más fuerte, mas sustancioso, más enérgico. Con más pasión hacerte mía, hacerte nuestra, hacerte del mundo.
¡Dios! Solo él podría atarte, solo con él podría entregarte, entregarme.
Quédate donde pueda verte, porque si te vas me perderé y no sabré volver. Estoy ahí sentado, perdido entre tus brazos, perdido entre tus pechos, estoy soñando, soñándote; y aún así sé que el momento es el más lúcido entre tu cuerpo y el mío, sin duda alguna sé que abrazarte siempre será una gran elección y así te quiero tener.