miércoles, 20 de junio de 2012

Dilo antes







La ultima vez que la vi fue atreves de la ventanilla del auto; me había estacionado para poder contemplarla mejor, vestía de azul y como siempre nunca volteo hacia atrás.

La noche anterior me había citado cerca de la estación de autobuses, en el café de siempre, me cito para que me dijese que pasaba de mí, que no quería volver a saber nada de mí, de nosotros, que nuestra amistad había llegado a su fin. Y aunque no quería que eso pasara, aunque quería gritarle que no era justo lo que hacia, que las cosas no se terminan así, ella..... Ella leyó en mí y me dijo
- las cosas no se hacen así, pero hace  mucho que nosotros terminamos y nos hemos hecho mucho daño por eso es mejor alejarnos.
Cogió su bolso dejo el dinero de su café y se fue. Ese día al igual que yo se puso a llorar y desde entonces llora.

Me retire me subí a mi auto y le vi tomar el autobús, vi como tomaba su asiento y después se marcho. Después de que el bus saliera de la estación me di cuenta que no quería dejarla ir, no quería que se apartara de mi, así que la perseguí; quería decirle que no quería vivir una vida sin ella, que perdonase todos mis errores,  que me arrepentía y que la quería conmigo.

La seguí, pero no me veía. Soné varias veces el claxon, tiraba las luces altas al conductor, pero nunca se detuvo, así que acelere y alcance la posición del asiento de ella y entonces me vio, me alegre tanto; toque dos veces mas y entonces un hombre se le acerco me apunto con el dedo y...... entonces la volví a ver con esos ojos grandes y hermosos esos que hipnotizan, me empezaba a quedar atrás solo vi sus labios mover y por única vez volteo hacia atrás pego su mano al vidrio, el vidrio que se empañaba con su respiración. Y me di cuenta que ya no volvería atrás; jamás tendría una oportunidad con ella, porque jamás vencí mi orgullo, jamás pude hacerlo, no pude decirle en su momento todo lo que sentía.

Tal vez pasaron diez segundos, diez segundos, diez segundos donde pude decirle tanto y donde no dije nada. Me había quedado muy atrás de ella. Ella.
Ella, la mejor de todas, mi mejor amiga, había muerto y jamás le dije

Te quiero.

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